La primera transformación revolucionaria es que el concepto de recursos humanos debe evolucionar, y los departamentos de RRHH se diluirán y sus funciones serán asimiladas por las áreas de negocio. Hay quien habla de Dirección de Eficacia Profesional para un departamento que debe tener un desempeño más estratégico, mucho más protagonista y no de segundo plano.

La digitalización y la inteligencia artificial ya están revolucionando nuestra manera de trabajar y, por supuesto, impactan en la gestión de las personas.

Aunque la ola de la felicidad laboral  puede arrasarlo todo si nos obsesionamos con vivir en un paraíso laboral que no es real, lo cierto es que la satisfacción en el trabajo es un elemento esencial de la gestión de personas en el futuro. Manejar las expectativas resulta determinante para que la verdadera felicidad laboral sea sostenible y eficaz, más teniendo en cuenta que en un estado de flujo, los profesionales tienen un 57% menos de posibilidades de abandonar la compañía y se esfuerzan hasta un 87% más.

Cuatro generaciones conviven ya en las organizaciones, y gestionar esta diversidad resulta clave en un entorno de cambio.