Las pymes también pueden crecer rápido
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Recientemente, el Gobierno de Canadá ha establecido en sus presupuestos de 2018 una serie de programas de apoyo a la innovación para conseguir, entre otros objetivos, duplicar el número de empresas de alto crecimiento en ese país para el año 2025.

Seguramente, muchos de los lectores trabajan o han trabajado en alguna de las múltiples pequeñas empresas que forman parte del panorama empresarial español. El sistema productivo español está integrado por pequeñas empresas, mayoritariamente microempresas. España tiene más negocios por unidad de PIB que otras grandes economías europeas como Francia, Alemania y Reino Unido, o que otros países ricos en recursos como Canadá y la Federación Rusa.

Las empresas españolas con menos de 50 trabajadores emplean casi dos tercios de la fuerza de trabajo, y sin embargo, únicamente generan la mitad del valor agregado en la economía. Además, la brecha de productividad entre las pequeñas y grandes empresas es más grande que en muchos otros países europeos. Las empresas españolas son más pequeñas y menos productivas que las de la mayoría de sus vecinos europeos.

La creación de startups en el mercado español crece de forma significativa. No obstante, son muy pocos los casos de empresas de alto crecimiento (EAC). Según la OCDE, se entiende como EAC la empresa de más de 10 empleados con un crecimiento promedio anualizado superior al 20% anual durante un período de tres años. Este crecimiento se puede medir por el número de empleados o por volumen de negocio. ¿Y por qué es importante para un país que haya EAC? Pues porque se ha demostrado que estas empresas de alto crecimiento impulsan la dinámica de los sectores donde operan, contribuyen mucho más a la generación de empleo y mejoran la productividad en el mercado.

Muchas cosas deben funcionar correctamente para que una empresa tenga éxito. No basta solo con un liderazgo ejecutivo, además son necesarios empleados emprendedores que impulsen innovaciones en la empresa (intraemprendimiento). Según el Global Entrepreneurship Monitor, el porcentaje de población española involucrada en actividades de intraempredimiento en 2017 fue solo del 1,4% (2,7% en 2016 y 1,6% en 2015), un porcentaje notablemente inferior al de Reino Unido (8%), Alemania (5,7%), Francia (3,9%) e Italia (2,4%).

Respecto a esta situación cabe mencionar las recomendaciones del estudio Las empresas de alto crecimiento no surgen por azar. Recomendaciones para actuar en su ecosistema, realizado desde el Insight Foresight Institute junto con RedEmprendia y la Real Academia de Ingeniería sobre las EAC en España. En él, analizamos qué factores ayudan a los emprendedores a que sus negocios sean capaces de ir más allá de la etapa de puesta en marcha para convertirse en proyectos de alto crecimiento.

Este reto se ha afrontado mediante una propuesta de ecosistema de emprendimiento para las EAC, analizando seis dimensiones: cultura, talento, conocimiento, financiación, gobernanza y mercados. Mientras el estudio desarrolla recomendaciones para todo el ecosistema, encontramos también medidas concretas para pymes en cada una de las seis dimensiones.

En primer lugar, las empresas deberían desarrollar una cultura interna a favor del crecimiento y del intraemprendimiento (desterrando la política del “no te pago para que pienses”), incentivando a los trabajadores a aportar ideas que favorezcan el crecimiento y la innovación, y haciéndoles partícipes (económicamente o a través de otro tipo de incentivos) de los logros alcanzados gracias a sus ideas.

En segundo lugar, los directivos encargados de dirigir las empresas pequeñas deberían recibir programas de formación específicos para directivos de EAC, dado que estos se enfrentan a un nivel de incertidumbre y exigencia mayores. Además, se deberían establecer programas de incentivos alineados con los objetivos de expansión de la empresa.

En cuanto a la creación y difusión del conocimiento, se debe extraer más valor de los esfuerzos realizados en innovación, fomentando una filosofía de lean startup con el fin de impulsar la creación de primeras pruebas de concepto o producto mínimo viable y conseguir una mejor gestión del riesgo-beneficio.

En lo relativo al acceso a financiación y capital, las empresas tendrían que perder el miedo a liderar iniciativas para lanzar fusiones y adquisiciones y OPV en mercados secundarios tanto españoles como europeos. En España, el Mercado Alternativo Bursátil facilita a estas empresas un acceso relativamente más sencillo y eficiente al mercado de valores. Es una plataforma diseñada para que las pequeñas empresas con proyectos de expansión puedan beneficiarse de las ventajas del mercado: financiación, visibilidad, liquidez, valoración, etc.

En el apartado de gobernanza, hay que impulsar desde la empresa las colaboraciones público-privadas para conseguir acceso a los múltiples recursos y conocimientos técnicos de los organismos públicos (universidades y organismos públicos de investigación), como por ejemplo accediendo a instalaciones y medios materiales de I+D o conectando con recursos humanos relacionados con la I+D.

Por último, la empresa tendrá que ver la internacionalización como un deber para el crecimiento. Deberá intentar asistir y participar en las múltiples misiones internacionales que se organizan desde organismos públicos y aprovechar el impulso que otras grandes empresas pueden realizar en dichas misiones.

Estas son algunas de las iniciativas que las empresas pequeñas pueden realizar como parte de sus acciones de consolidación y expansión, pero no cabe duda de que para crear un ecosistema que apoye el alto crecimiento empresarial se necesita la participación activa de otros agentes, pero eso será objeto de otro artículo.

 

Fuente: CINCO DIAS

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