Al menos dos persona han muerto y 14 han resultado heridas este miércoles en el ataque llevado a cabo por un grupo de suicidas contra la sede de la organización no gubernamental Save the Children en Jalalabad, en el este de Afganistán, ha informado una fuente gubernamental local.

“Catorce heridos hasta ahora han sido llevados al hospital desde el lugar en que se ha producido el ataque”, ha indicado a Efe Attaullah Khogyanai, portavoz del gobernador de la provincia oriental afgana de Nangarhar.

El ataque ha comenzado a las 9.10 hora local (5.40 hora española), cuando un suicida ha hecho detonar los explosivos que portaba a la entrada del edificio y dio paso a un número aún no confirmado de asaltantes que empezaron a disparar.

Según las primeras informaciones, varios vehículos estacionados frente a la oficina de la ONG han resultado afectados y se encuentran en llamas.

La portavoz de Save the Children en Afganistán, Mariam Attaie, ha indicado que la organización no puede dar información por el momento sobre lo sucedido.

“Una vez que consigamos toda la información la compartiremos”, ha dicho.

Desde la sede española de la organización han emitido un comunicado en el que se muestran “absolutamente consternados por lo sucedido y ahora nuestra principal preocupación es la seguridad de nuestros compañeros. Estamos esperando a tener los detalles para compartir la información de lo ocurrido”.

Las ONG, un objetivo frecuente

Los grupos insurgentes armados y las organizaciones criminales tienen habitualmente entre sus objetivos a las organizaciones no gubernamentales en Afganistán, donde la situación de seguridad se ha deteriorado de manera considerable en los últimos dos años.

Save the Children lleva trabajando en Afganistán desde 1976. El 2 de marzo de 2015 fueron secuestrados cinco trabajadores de la ONG mientras desarrollaban labores de seguimiento de proyectos en la provincia de Tarinkot, una de las zonas más peligrosas del país por ser un enclave talibán. Un mes y medio después los cinco trabajadores fueron ejecutados a tiros por los secuestradores. La organización lo confirmó oficialmente el 10 de abril de 2015.

En octubre de 2017, el Comité Internacional de la Cruz Roja anunció la reducción “drástica” de sus operaciones en el país tras varios ataques a sus instalaciones y la muerte de siete de sus trabajadores en ataques armados en nueve meses, entre ellos la española Lorena Enebral Pérez, de 38 años.

Nangarhar, provincia fronteriza con Pakistán, es una de las zonas más inseguras de Afganistán.

En ella operan los talibanes y el Estado Islámico, que tiene en esta zona su principal bastión en el país asiático, y su capital es habitual escenario de ataques terroristas contra objetivos civiles.

El pasado 21 de enero, en Kabul, un comando talibán perpetraba una nueva masacre en el país al atentar contra el hotel Intercontinental, frecuentado por extranjeros, en el que murieron 40 personas.

Crimen de guerra

Tras el ataque, la Misión de Naciones Unidas en Afganistán, la UNAMA, ha advertido de que podría constituir un crimen de guerra.

“Los ataques dirigidos contra civiles o contra organizaciones de ayuda son claras violaciones del Derecho Internacional Humanitario y podrían constituir crímenes de guerra”, ha recordado la UNAMA en su cuenta oficial de Twitter.

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