10 consejos para prevenir los problemas de la piel más comunes en verano

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Los hongos, las picaduras y las quemaduras solares son algunos de los problemas de la piel más comunes durante el verano, tal y como ha puesto de manifiesto Eduardo López Bran, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, durante un acto celebrado este lunes en el Polideportivo Puerta del Hierro. Al evento también han acudido Jesús Sánchez Martos, consejero de Salud de la Comunidad de Madrid; Vicente Orden Gutierrez, director del recinto, y Pablo Busca, gerente del SUMMA 112.

Con el objetivo de prevenir las distintas afecciones cutáneas que aumentan su prevalencia durante las vacaciones, López Bran ha expuesto diez consejos para cada una de ellas.

1. Pie de atleta
Este especialista recuerda que se trata de una infección por hongos que afecta a los pies, sobre todo, a los espacios interdigitales como son las áreas entre los dedos. En estos casos propone:

Secar bien los pies después de lavarlos, especialmente entre los dedos.

Cambiar los calcetines y el calzado a diario.

Evitar las rozaduras.

No meter los pies en agua caliente durante mucho tiempo porque los macera y facilita la penetración del hongo.

Evitar andar descalzo alrededor de piscinas y duchas públicas.

Revisar los pies con cuidado, sobre todo, si tienes .

Hidratar los pies todos los días.

Acudir al dermatólogo para un correcto diagnóstico.

Si hay infección, usar una crema antimicótica durante unos días suele ser suficiente.

Los baños de pies con antisépticos al final de la jornada pueden ser una buena medida preventiva.
2. Manchas en la espalda o pitiriasis versicolor
Es otro tipo de infección por hongos que afecta más a los hombres entre 15 y 30 años que viven en países cálidos y húmedos. “Se caracteriza por la aparición en el tórax y en las extremidades de máculas redondeadas de color pardo oscuro o blanco rosado bien definidas y recubiertas con escamas”, apunta López Bran. ¿Cómo prevenirla? Estas son sus recomendaciones:

Mantener la piel limpia y seca.

Tener cuidado con el sudor, el sebo y las temperaturas elevadas constituyen un medio óptimo para el crecimiento de los hongos.

Durante el verano hay que evitar la ropa ceñida y poco transpirable.

Limpiar el exceso de sebo y sudor con una loción limpiadora suave.

Usar productos desinfectantes específicos para aquella ropa que no puede lavarse a temperaturas altas.

En primavera y verano, aplicar medicamentos contra la pitiriasis versicolor de manera tópica en forma de jabones o champús una o dos veces por semana puede prevenir las recidivas que con frecuencia ocurren año tras año.

Usar una crema antimicótica puede ser suficiente para la curación aunque las más resistentes requieren tomar medicación oral.

Las manchas blancas residuales ya están curadas, pero necesitan tiempo y exposición solar para recuperar el tono homogéneo de la piel.

Especial atención a las personas más vulnerables a esta infección como los diabéticos, personas con el sistema inmunológico debilitado, adolescentes y deportistas.

Por último, López Bran recuerda que la pitiriasis versicolor no es contagiosa.
3. Picaduras de medusa
Ante todo, es imprescindible evitar los baños donde se hayan localizado abundantes medusas. Además, este experto aconseja:

Los tejidos gruesos como el neopreno o la lycra gruesa parecen proteger de las picaduras de las medusas.

Evitar tocar animales o restos marinos por aunque parezcan muertos pueden liberar el veneno.

Aplicar geles y cremas repelentes de picaduras de medusas.

Si se produce una picadura, primero hay que limpiar la zona, con suero fisiológico o, en su ausencia, agua salada. Nunca utilizar agua dulce porque puede romper las células urticantes y empeorar la situación.

Quitar todo resto de tentáculos urticantes y, si hay algún resto de tentáculo adherido, quitarlo con unas pinzas.

Aplicar una crema con corticoides durante una semana para disminuir el dolor y la inflamación.

No frotarse ni con toallas, ni con arena, ni con nada que pueda lastimar más la piel.

Nunca coger con las manos uno de estos animales si no llevamos guantes protectores adecuados.

Acudir a un centro sanitario se empeoran los síntomas.
4. Quemaduras solares
La exposición solar sin protección tiene grave consecuencias, de hecho, las quemaduras en la infancia son un factor de riesgo para el cáncer cutáneo en la edad adulta. ¿Cómo proteger la piel y qué hacer ante una quemadura? Estas son las indicaciones del López Bran:

Evitar la exposición al sol durante entre las once de la mañana y las cuatro de la tarde.

Aplicar cantidades generosas de protector solar con factor de protección como mínimo de 30.

Utilizar la crema solar 30 minutos antes de exponerse al sol y reponerla cada dos horas.

Los fotoprotectores orales como complemento al fotoprotector aumentan la resistencia a las quemaduras.

Usar sombrero y gafas con protección contra la luz ultravioleta.

Existen aplicaciones móviles que indican el nivel de radiación ultravioleta de nuestra zona de veraneo.

Utilizar el protector solar siempre, incluso en los días nublados, por los rayos ultravioleta atraviesan las nubes.

Si se produce una quemadura, las lociones calmantes con aloe pueden aliviar las molestias.

Los corticoides en crema son el mejor tratamiento y su efecto es rápido.

Si te quemas habitualmente, es necesario ir al dermatólogo porque puede tener consecuencias y desarrollar cáncer de piel.
5. Insolación
Las alta temperaturas están directamente relacionadas son la insolación, caracterizada por el dolor de cabeza, la piel caliente y seca, confusión, hiperventilación e incluso pérdida de conciencia. A continuación, diez medidas para su prevención:

Usar ropa ligera de colores claros y algodón.

Evitar realizar actividades de exposición directa al sol.

Beber líquidos durante todo el día.

Permanecer en lugares frescos.

Utilizar crema solar todos los días, renovándola cada dos horas.

Tomar comida ligera, incluyen frutas, ensaladas y verduras que favorecen la hidratación y prescindir de los alimentos condimentados y pesados.

No permanecer en coches estacionados o cerrados ni y dejar a los niños en estas condiciones. Hay que mantener las ventanillas abiertas o poner el aire acondicionado.

Mantener el interior de casa lo más fresco posible. Si no se dispone de aire acondicionado, utilizar el ventilador y tener las habitaciones en penumbra con las persianas bajadas durante el día.

Ante los primeros síntomas de una insolación, aplicar compresas de agua fría o hielo en el cuerpo, rehidratarse y permanecer tumbado en el lugar más fresco de la casa hasta sentir que desciende la temperatura corporal.

En estos casos, es mejor no automedicarse y llamar al médico.
6. Erupciones por plantas venenosas
Este dermatólogo advierte cuáles son las plantas más tóxicas, sus efectos en la piel y cómo actuar ante una erupción en la piel:

La hiedra venenosa es la principal causante de problemas cutáneos.

Las flores de la lavanda, el narciso o el lirio son tóxicas, mientras que el crisantemo provoca una dermatitis de contacto grave.

La dermatitis de contacto se refiere a erupciones que se producen al tocar algo con la superficie cutánea, aclara.

Acercarte a una hiedra o a un árbol venenoso puede arruinar un día al aire libre.

Es clave estar muy pendiente del entorno, especialmente si vamos de acampada.

Conviene ser consciente de cuál es la apariencia de la hiedra venenosa y el roble venenoso.

También es importante tener cuidado en los parques y los jardines. Mejor no andar por la hierba alta y quedarte junto al camino.

Estas erupciones se tratan con corticoides tópicos con alivio rápido.

La mancha después de la inflamación se previene utilizando fotoprotección de la zona afectada.

Los pacientes alérgicos pueden tener una reacción más severa y lo aconsejable en esos casos es acudir al médico.
7. Pelo estropeado y sin vitalidad
Durante el verano el cabello puede tender a estropearse y perder el brillo a causa del sol, el cloro de las piscinas y el agua del mar. Al respecto, López Bran señala:

Lavar el pelo a diario no es perjudicial.

Los restos de lacas, geles o espumas durante la exposición solar en verano pueden provocar reacciones químicas que irriten el cuero cabelludo, por ello, hay que aclararlo bien después de cada lavado.

El secado debería ser a baja potencia y distribuyendo el calor por toda la cabeza. Mejor dejar secar el pelo al natural.

Cuando los rayos solares caen con más fuerza, usar una gorra, un pañuelo, un sombrero o un turbante.

Lo mejor es cortar un poco las puntas antes y después del verano para mantener la fibra capilar en buen estado.

Marcar mucho la raya en melenas largas durante estos meses no es conveniente porque si el pelo es fino, corremos el riesgo de quemaduras en el cuero cabelludo.

La alimentación equilibrada aporta todos los nutrientes necesarios para un buen crecimiento y una buena cosmética del cabello.

Si hay déficit de nutrientes, los complejos vitamínicos fortalecen el pelo y las uñas.

Después de un baño en la piscina o la playa siempre hay que lavarlo e hidratarlo para retirar tanto el cloro como la sal.

Utilizar fotoprotectores capilares para protegerlo de la acción del sol.
8. Manchas solares o melasma
Los cambios de pigmentación aumentan en verano con la exposición solar, para su prevención, el jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Clínico San Carlos propone:

Vigilar la zona del bigote, las mejillas y la frente porque son las zonas más afectadas y, aunque el impacto del sol sea mínimo, las manchas persisten después del verano.

Cuando este problema está asociado al embarazo y el empleo de tratamientos hormonales, las pigmentaciones desaparecen gradualmente tras el parto o tras la retirada de dichos medicamentos.

Evitar la irritación de la zona porque pueden aparecer nuevas manchas o que se extiendan las preexistentes.

Hay tratamientos despigmentantes dermatológicos que consiguen aclararlas o incluso eliminarlas.

Cualquier terapia para eliminarlas debe ir acompañada de instrucciones para evitar y reducir la exposición solar, ya que suelen reaparecer con la acción del sol.

Es imprescindible utilizar medidas de protección solar junto con el uso de gorras o sombreros, gafas de sol y espacios de sombra.

Aplicar la crema solar 20 a 30 minutos antes de la exposición al sol, y reaplicar cada 2 horas para mantener el efecto protector.

Hay fotoprotectores con agentes aclarantes para uso durante el periodo estival aunque en invierno se puede optar por las fórmulas más potentes controladas por un dermatólogo.

Prescindir de cosméticos irritantes porque algunos pueden sufrir una activación con el sol y producir reacciones inflamatorias.

El maquillaje sirve para ocultar el melasma que no se puede tratar.
9. Alergia solar
Con este término se engloban diferentes enfermedades de la piel como la erupción polimórfica lumínica, la urticaria solar, el prurigo actínico o la porfiria.

López Bran explica que al tomar el sol algunas personas experimentan la aparición de ronchas o granitos en la cara, escote y brazos.

Si pasa esto, es necesario consultar al dermatólogo para descartar la presencia de patologías más graves.

Para preparar la piel frente al sol puede exponerse de manera progresiva unos 20 o 30 minutos como máximo el primer día.

Evitar la exposición entre las once de la mañana y las cuatro de la tarde.

Llevar un sombrero de ala ancha.

No exponerse al sol cuando la alergia empieza a manifestarse.

Cubrir las zonas afectadas.

Usar cremas solares especiales para las personas con alergia al sol.

Tomar fotoprotectores orales que contengan betacarotenos, antioxidantes y vitaminas.

Ante un brote ya establecido, los antihistamínicos y los corticoides son el mejor tratamiento.
10. Verrugas plantares
Por último, este especialista alerta sobre las medidas para prevenir estas lesiones en los pies durante los meses de vacaciones:

Estas verrugas o papilomas son benignas aunque dolorosas y se localizan en la planta de los pies.

Hay que tener en cuenta que son muy contagiosas.

Para impedir el contagio hay que evitar caminar descalzos en zonas muy concurridas, como vestuarios, gimnasios o piscinas.

Usar chanclas o calcetines de neopreno.

No compartir calzado u otras prendas con otras personas.

Evitar las rozaduras o los traumatismos.

Hidratar adecuadamente los pies.

Especial cuidado en personas con las defensas bajas.

Conviene saber que algunas se curan de forma espontánea.

Visitar el dermatólogo para un correcto diagnóstico.

La crioterapia o el tratamiento de congelación con frío dan buenos resultados.

FUENTE: CUIDATE PLUS

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