Anticipar el estrés: cuando la auto-exigencia se convierte en nuestro peor enemigo en Verano

Los preparativos de las vacaciones de verano son una fuente de estrés que suele empezar a manifestarse con varios meses de antelación en personas con perfiles ansiosos. Entre la ronda de consultas por las agencias de viaje, el intento de cuadrar fechas con la pareja o amigos y, en definitiva, dejar todo bien atado para disfrutar de unos días perfectos, el cuerpo permanece en un constante estado de alerta que no es beneficioso para la salud.

El estrés anticipado genera tanta frustración y falta de confianza en uno mismo y en aquello a lo que nos enfrentamos que en un extremo puede llegar a incapacitarnos para hacer frente a las demandas del entorno. Si la procrastinación es la tendencia indómita de aplazar tareas que nos producen pereza, en estos casos en los que nos pueden las prisas por tenerlo todo hecho. El precrastinador adelanta las acciones que tiene que llevar a cabo en determinados periodos de tiempo para evitar enfrentarse al estrés en los últimos momentos.

Aunque normalmente no le concedemos importancia a esta especie de comportamientos obsesivos lo cierto es que pueden generarnos consecuencias psicológicas relacionadas con el incremento de miedos e inseguridades, bajo estado de ánimo y conductas compulsivas. Expertos en psicología humana señalan que estas  consecuencias a corto plazo pueden derivar además en síntomas fisiológicos, Alteraciones del sueño, taquicardias, hiperventilación, sudoración excesiva o temblores, por solo nombrar las más comunes.

¿Por qué nos ocurre esto?

Tiene que ver con las expectativas que originamos. De hecho, es la principal causa de la anticipación del estrés, Nos frustramos. Dejamos de dominar el curso de los hechos. Saber dosificar nuestros esfuerzos es fundamental para controlar el desgaste físico y también emocional.

La auto-exigencia es buena hasta un punto, pero puede llegar a convertirse en nuestro peor enemigo si no la regulamos. El estrés debemos aprender a manejarlo, ciertamente él nos impulsa a lograr objetivos, pero no podemos permitir que nos arruine el verano.

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